Sunday, June 25, 2006

LA AGONÍA DEL TEMPLO


Cuando las sombras de la noche empezaban a instalarse en la Plaza San Bernardo, y el repicar de la campana «María Assunta», (gemela de la María Angola, según dicen); anunciaba con sus notas graves, solemnes y melancólicas el fin del día, la hora crepuscular, la antesala de la noche, entonces miraba reverente «la Torre» que se recortaba en la lividez del cielo, luego enseñoreaba la noche, a veces lóbrega y fría, como en los crudos inviernos que azotaban a la provincia.
Al día siguiente me despertaba el repicar alegre y bullicioso de las otras campanas menores que anunciaban el advenimiento de un nuevo día y «la Torre» se recortaba altiva y bella en el firmamento azul del cielo azangarino, durante el día la contemplaba desde cualquier punto del pueblo, en las tardes apacibles la acariciaba el sol y en días borrascosos de lluvia y viento, resistía airosa, ahí estaba siempre presente, la recuerdo particularmente en los días previos a la navidad, era un campanario alegre y bullicioso, también recuerdo su doblar lastimero y doliente cuando despedían a aquellos que dejaban este mundo.
Son sentimientos encontrados tal vez, pero así recuerdo a nuestra torre que la noche lluviosa del 4 de Marzo de l997 empezó a morirse para siempre, pocos sabían que estaba condenada a desplomarse, Pacho Medina, quien escribió esa nota tal vez, pero como de costumbre nadie hizo caso, con ella se fue ese tinglado de nostalgia construido desde nuestra niñez, sentía profunda veneración (no por cierto veneración religiosa) por esta torre de adobe, que tenía una curiosa simetría y que fue construida conjuntamente con el templo, este sentimiento seguramente lo comparten otros azangarinos que tienen imborrables recuerdos de la tierra que nos vio nacer.
Según el documento «Protocolo de Antonio Sánchez» de l572, que se encuentra en el Archivo Departamental del Cuzco, fue el encomendero Antonio de Quiñonez y Martín de Alarcón, quien encargó en ese año al maestro arquitecto Pedro de Arismendi para que iniciara las obras del templo.
La construcción duró 52 años, porque según Lizandro Luna, la inauguración del templo ocurrió el 15 de Agosto de l624, pero según el historiador Ricardo Mariátegui Oliva, los trabajos del artesonado mudéjar se concluyeron en l642 por lo que considera que el templo se inauguró el 15 de Agosto de ese año.
Sin embargo, las transformaciones más espectaculares del templo y que le dieron su magnificencia datan de mediados del siglo XVIII, cuando el párroco Vasco Bernardo Pardo de Villosmar y Paliza López de Cangas contrató al maestro pintor Isidro Moncada y Álvarez, la realización de los lienzos, que como se sabe pertenecen a la Escuela Cuzqueña, este mismo maestro pintó posteriormente los lienzos del templo de Ayaviri.
Para prolongar esta larga agonía tenemos el inconcebible asesinato del que fuera durante años su sacristán y custodio, Juan Choquehuanca y su esposa, asesinados por criminales despiadados, sabemos que este apreciado vecino estuvo muy preocupado por la seguridad por las joyas de la Virgen, por los lienzos, la eucaristía etc. Y la verdad es que no sabemos porqué designios divinos tienen que ser los curas, custodios de estos bienes culturales que son patrimonio de todo el pueblo. En el Departamento de Puno, se han sucedido muchos robos sacrílegos.

1 Comments:

Blogger Bruno Medina Enriquez said...

TESTOS PUBLICADOS ENLA REVISTA ASWAN QHARI Nº 18

11:52 AM  

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